El diseño de páginas web se ha convertido cada vez más en algo muy público, muy usado, muy sencillo, muy básico. Antes era algo inalcanzable, inentendible, difícil. Casi nadie usaba las páginas web y era una especie de lujo quien tenía una y se jactaba de ello.

Las páginas web de antes eran quizá más complejas en su producción, con eso del lenguaje HTML y demás, pero a la vez mucho más sencillas pues no tenían esa presión de conectarse unas con otras, o con las ahora famosas redes sociales. Antes era más sencillo, una web para darte a conocer, publicar información y así todo muy plano. Luego vino la era 3D y todo fue evolucionando.

Las imágenes, audios, videos, textos…todo tiene que estar interconectado unos con otros. Ahora el diseño de páginas web es más básico todavía en cuanto a su producción y lenguaje técnico que se utiliza para crearlas, pero son mucho más interactivas.

Existen actualmente páginas web que te permiten crear sitios propios sin tener conocimiento alguno de sistemas o informática, etc. con el simple conocimiento básico de computación ya puedes crear tu web.

Esto ha hecho que se inunde el ciberespacio con sitios web que no tienen esas normativas que se respetaban en un principio y esas características básicas que te hacían querer o no una página web.

Soy de las personas que apoya la idea de que si quieres un sitio web de calidad, perdurable en el tiempo, reconocido por tu target, exitoso con los objetivos que te planteaste debes buscar un experto. Solo un diseño web profesional te llevará a lograr estas metas.

Un diseño web profesional no es solo subir fotos o videos y compartirlo en las redes. Es mucho más que eso, es controlar el contenido de la web según las necesidades de la empresa, asegurar la calidad de las imágenes, de los audios y de los videos, garantizar la originalidad de todo lo que allí se publique y lograr obviamente una posicionamiento en los mejores buscadores.